Lanzar la línea callejera de Roberts en Valencia: una hamburguesería con carne madurada a 4,99 € que tenía que sentirse premium en boca y popular en la calle. Una marca que entrara por la mirada antes que por el precio.
Street by Roberts nace como la cara callejera de Roberts: misma exigencia de producto, otro punto de entrada. Llegamos al proyecto para construir esa marca hermana desde cero — naming en uso, sistema visual, tono y reglas — entendiendo que la pieza ancla iba a ser un único precio: una smash de carne madurada a 4,99 € con la que la gente cruzara la puerta sin pensárselo.
Trabajamos sobre tres ejes: la calle, el oficio y el precio. La calle marca el formato — caja luminosa, cartelería corta, fotografía nocturna —. El oficio decide la jerarquía — carne madurada antes que ofertas —. Y el precio se trata como ancla, no como rebaja: aparece en la comunicación como dato fijo, sin el ruido típico del descuento.
El logotipo se resuelve en una sola palabra en minúsculas, con el ® cerrando "street", y la firma by roberts debajo. La caja luminosa recoge el wordmark sobre crema mantequilla y se monta en la acera como mensaje completo — antes de leer la carta, ya sabes que ese sitio se toma en serio lo que hace.
"Queríamos que el precio no se sintiera como una rebaja, sino como una declaración. Que entraras por curiosidad y volvieras por la carne."— Equipo Street by Roberts
El contenido se planteó en dos capas: piezas de estudio para construir deseo (la hamburguesa sobre fondo crema, la madera del bun en primer plano) y reportaje de calle para construir verdad (la cola en la acera, el guante negro sobre la plancha, las patatas en aceite hirviendo). Las dos capas viven a la vez en el feed, sin filtros añadidos: la luz de la calle hace su trabajo.
La dirección de arte fija paleta y encuadre — crema, asfalto y luz, encuadres cerrados, sombras profundas y un único acento de color cuando aparece queso fundido o un pickle —. El sistema permite producir un mes de calendario en una sola jornada y mantener el feed reconocible aunque cambien los protagonistas.
El video tira los planos a un compás callejero: smash sobre la plancha, foil que se abre, primer mordisco — cortes secos, sonido de cocina y, debajo, hip-hop antiguo de la calle, en la línea de Notorious B.I.G., Tupac o Pop Smoke. Sin voz en off. La marca se sostiene cuando la pieza dura nueve segundos en TikTok y cuando rueda sesenta en una pantalla del local.











